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Recocido.

El recocido es un proceso de tratamiento térmico que altera la microestructura de un material para modificar sus propiedades mecánicas o eléctricas.

Normalmente, en los aceros, el recocido se utiliza para reducir la dureza, aumentar la ductilidad y ayudar a eliminar las tensiones internas.

Restaura la ductilidad tras el trabajo en frío y libera las tensiones mecánicas.

Gracias a la mejora de la ductilidad, permite seguir trabajando y conformando en frío, sin agrietarse.

¿Qué hacemos?

Recocido

Normalmente, en los aceros, el recocido se utiliza para reducir la dureza, aumentar la ductilidad y ayudar a eliminar las tensiones internas.

Ventajas del recocido

El recocido restablece la ductilidad tras el trabajo en frío y, por tanto, permite un procesamiento adicional sin agrietamiento. El recocido también puede utilizarse para liberar las tensiones mecánicas inducidas por el esmerilado, el mecanizado, etc., evitando así la distorsión durante las operaciones posteriores de tratamiento térmico a temperaturas más elevadas. En algunos casos, el recocido se utiliza para mejorar las propiedades eléctricas.

Materiales y aplicaciones

Una de las principales aplicaciones del recocido es invertir los efectos del endurecimiento por deformación. Durante el conformado en frío, el estirado, el curvado, etc., el material puede endurecerse hasta el punto de que resulte imposible seguir trabajándolo o se agriete. Una operación de recocido en esta fase hará que el material sea más dúctil, lo que permitirá seguir moldeándolo. Del mismo modo, el recocido se utiliza para eliminar las tensiones internas que se producen cuando las soldaduras se solidifican.

Además de los aceros, otros metales también pueden beneficiarse del recocido, como el cobre, el aluminio y el latón.

Detalles del proceso de recocido

El recocido es un término genérico y puede clasificarse en función de la temperatura y la atmósfera.

Para los aceros, el recocido subcrítico tiene lugar a 538°C - 649°C / 1000°F - 1200°F, por lo que no se produce ningún cambio en la estructura cristalina. El recocido intermedio se lleva a cabo a 649°C - 760°C / 1200°F - 1400°F, por lo que se produce cierta transformación a austenita, y el recocido completo implica la austenitización completa de la pieza a 816°C - 927°C / 1500°F - 1700°F.

Las piezas pueden recocerse en vacío o en atmósfera reductora cuando se necesita un acabado superficial brillante. El recocido en aire se emplea cuando el acabado superficial no es un factor importante y puede utilizarse una atmósfera endotérmica/neutra durante el recocido para controlar la descarburación.

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