Se utiliza para minimizar las tensiones residuales en la microestructura, reduciendo el riesgo de cambios dimensionales.
Normalmente se realiza después del mecanizado en bruto, pero antes del acabado final, como el pulido o el rectificado.
Las piezas con tolerancias dimensionales estrictas, y que requieren un procesamiento posterior, deben someterse a un alivio de tensión.
¿Qué hacemos?
Relevado de esfuerzos
El alivio de tensiones se lleva a cabo en productos metálicos para minimizar las tensiones residuales en la estructura, reduciendo así el riesgo de cambios dimensionales durante la fabricación posterior o el uso final del componente.
Beneficios de aliviar el estrés
El mecanizado y el corte, así como la deformación plástica, provocan una acumulación de tensiones en el material. Estas tensiones pueden provocar cambios de dimensiones no deseados si se liberan de forma incontrolada, por ejemplo, durante un tratamiento térmico posterior. Para minimizar las tensiones tras el mecanizado y el riesgo de cambios dimensionales, el componente puede someterse a un alivio de tensiones.
El alivio de tensiones se realiza normalmente después del mecanizado en bruto, pero antes del acabado final, como el pulido o el rectificado.
Las piezas que tienen tolerancias dimensionales estrictas y que van a someterse a un tratamiento posterior, por ejemplo mediante nitrocarburación, deben someterse a un alivio de tensiones.
Las estructuras soldadas pueden liberarse de tensiones mediante el alivio de tensiones.
Materiales y aplicaciones
El alivio de tensiones no modifica la estructura del material y no afecta significativamente a su dureza.
Las piezas templadas y revenidas que vayan a someterse a un alivio de tensiones deben tratarse a una temperatura inferior en unos 50°C a la temperatura utilizada para el revenido anterior, a fin de evitar un impacto en la dureza.
El alivio de tensiones antes de la nitrocarburación debe realizarse a temperaturas >600°C.
Los componentes de cobre y latón también pueden someterse a un alivio de tensiones. En el caso de los aceros inoxidables, suele ser necesario un tratamiento térmico por disolución a alta temperatura.
Detalles del proceso de alivio del estrés
La temperatura de distensión suele oscilar entre 550 y 650°C para las piezas de acero. El tiempo de remojo es de una a dos horas. Tras el tiempo de remojo, las piezas deben enfriarse lentamente en el horno o al aire. Una velocidad de enfriamiento lenta es importante para evitar tensiones causadas por diferencias de temperatura en el material, lo que es especialmente importante cuando se trata de aliviar tensiones en componentes de mayor tamaño.
En caso necesario, la distensión puede realizarse en un horno con gas protector, para proteger las superficies de la oxidación. En condiciones extremas pueden utilizarse hornos de vacío.
La temperatura para aliviar la tensión de las piezas de cobre es, dependiendo de la aleación, de 150-275°C y para los componentes de latón de 250-500°C.
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